La economía ha concentrado hoy la atención de la nueva administración norteamericana. El presidente Obama señala a la prensa que recibirá un 'briefing' diario sobre la actividad económica por Lawrence Summers (director of the White House National Economic Council), indicador de la gravedad del asunto. Ha indicado que, además de la creación de empleo (se propone crear unos tres millones de nuevos empleos), el otro asunto grave es la inestabilidad financiera en curso. Por eso adelanta que además del proyecto de plan de recuperación presentará al Congreso un paquete de reformas para asegurar la supervisión, transparencia y rendición de cuentas en el uso de los recursos del plan.Para evitar que las empresas utilicen dichos fondos con fines ajenos a la crisis como ya ha sido detectado ocurrió en casos que obtuvieron recursos del plan Bush.

Pero si bien el presidente Obama subraya que la crisis debe ser enfrentada rápidamente, el nobel Paul Krugman señala hoy en un comentario del discurso inaugural que las medidas propuestas pueden ser insuficientes; su problema es lo convencional del discurso inaugural cuando trata la cuestión económica. Y cotejando las líneas keynesianas del discurso inaugural Krugman titula su comentario ‘Stuck in the Muddle’ (atascado en la confusión). Anota que en el discurso inaugural  Obama disuelve el problema en generalidades que no ayudan a delinear claramente el asunto.

‘Thus, in his speech Mr. Obama attributed the economic crisis in part to “our collective failure to make hard choices and prepare the nation for a new age” — but I have no idea what he meant. This is, first and foremost, a crisis brought on by a runaway financial industry. And if we failed to rein in that industry, it wasn’t because Americans “collectively” refused to make hard choices; the American public had no idea what was going on, and the people who did know what was going on mostly thought deregulation was a great idea.’

Rebate Krugman los términos en que el presidente plantea el tema de las responsabilidades de la crisis. No fue por un fracaso colectivo, como formula Obama, sino que efecto de un descontrolado sector financiero ni tampoco resultó de un rechazo colectivo a tomar decisiones fuertes, como formula Obama, sino que la ciudadanía no tenía idea lo que estaba sucediendo y quienes sí sabían pensaban mayoritariamente que la desregulación era una gran idea.

Considera que la crisis empeora y se hace más difícil de resolver con cada semana que pasa. Que si no se toman medidas drásticas (algunos economistas consideran una nacionalización de la banca), ‘nos podríamos encontrar inmovilizados en la confusión por largo tiempo.

Se trata de un debate decisivo que se prolongará por el año 2009. Probablemente mucho depende de si la ejecución del primer plan Obama  logra detener la caída económica en curso. Pero si la dimensión de la brecha financiera fuese aquella que ve Krugman, ésta  puede ser de tal magnitud que fuerce a repensar medidas extraordinarias.